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11
SEP
2013

¡Hola…¿hay alguien por ahí a favor de la reforma eléctrica?

Las noticias del verano suelen tener menos impacto en la población que se distancia intencionadamente de todo lo que supone una amenaza a su descanso. Esto debió pensar el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria cuando hizo público la reforma eléctrica bien entrado el mes de julio.

Un craso error de cálculo, ya que lo que iba a ser una bolita de nieve que se iba a diluir en las calurosas tardes de verano se ha convertido en un alud que puede llegar a aplastar este plan. Las críticas no cesan e instituciones, asociaciones y CCAAs atacan abiertamente las propuestas.

De un tiempo a esta parte, todo el mundo había sido informado del déficit tarifario que se arrastraba desde hace años y no fue afrontado por ningún partido de forma correcta. En plena vorágine de renovación, el ministro Soria ha intentado enterrar este problema sacando a la luz cambios normativos que no han dejado satisfecho a ninguno de los actores del mercado.

A pesar de que el ministro insiste que ha evitado un “inasumible” incremento del 42% de la tarifa eléctrica en España, nadie parece apreciar este rescate a pesar de repetir este argumento hasta la saciedad.

Las indiscutibles victimas de la reforma presentada han sido sin duda el sector de las energías renovables y los consumidores. Especialmente la energía solar en España ha visto truncada sus expectativas, hasta tal punto que consumir energía solar va a ser más caro que consumir directamente de la red. También los defensores del autoconsumo seguirán observando desde las gradas como otros países llevan a cabo políticas progresistas, mientras España con su enorme potencial para aprovechar esta energía se hunde en el pleistoceno energético.

La mayor eficiencia de los módulos y el avance de las otras tecnologías renovables hacen que el sector renovable ya no necesite de primas o ayudas para competir. Las grandes instalaciones renovables y otras soluciones de ahorro y autoconsumo aplicadas a industria y/o particulares, ya estaban preparadas para entrar a competir en el mercado eléctrico, sólo faltaba que se estableciera un marco regulatorio que les permitiera participar en el mismo de una manera justa.

Las principales asociaciones unidas en la “Plataforma para el Impulso de la Generación Distribuida y el Autoconsumo Energético” intentan desde entonces desesperadamente cambiar los planes gubernamentales.

Pero el efecto dominó de la reforma no solo afecta al sector energético en sí, sino también gravemente a los consumidores y grupos de consumidores tales como el sector azulejero, el sector siderúrgico, el sector cementero o el sector de los regantes de España entre muchos otros.

El encarecimiento de la energía les obliga a aumentar el precio de sus productos que a partir de ahora tendrán graves dificultades para exportar y competir en los mercados internacionales como han hecho entrever algunas empresas afectadas.

Ni hablar de las 50.000 familias que apostaron por invertir en energías renovables y cuyas inversiones hubieran corrido mejor suerte en cualquier mesa de ruleta. El resto de la población debe aceptar estoicamente un incremento en la factura de la luz, uno de tantos.

El ronroneo de las quejas ha contagiado también a los políticos de las Comunidades Autónomas y algunos ya expresaron su absoluto o parcial rechazo a las propuestas presentadas por el ministro.

A principios de agosto al sector energético español le hubiera gustado “hablar catalán” ya que el consejero de Empresa y Empleo, Felip Puig, expresó que el Gobierno de la Generalitat ha rechazado la reforma energética impulsada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. El señor Puig puso en palabras lo que todos piensan, y advirtió que “esta reforma se llevará por delante la competitividad de la industria, las inversiones de ciclos combinados y energías renovables, y la calidad del suministro.”

También otras comunidades como Extremadura, Murcia y Navarra han criticado ya abiertamente la reforma y piden cambios.

Sin embargo los que pensaban que las eléctricas iban a estallar en júbilo ante el plan gubernamental tampoco acertaron.

UNESA, la asociación que representa a las eléctricas y que es la “bestia negra” para el sector renovable no ha mostrado ningún entusiasmo ante la reforma, tanto que el señor Galán en el blog de Iberdrola tildaba la reforma de “agridulce”. También consideraba que las energías tradicionales son eficientes y no entiende por qué deben ser castigadas por la reforma.

Para el sector renovable estas quejas representan una farsa o una cortina de humo pero de ninguna manera una queja real, ya que nadie en las filas renovables duda de que el gobierno ha sacado una reforma a la medida para eternizar el oligopolio eléctrico.

El último organismo en lanzar abiertamente piedras contra la reforma del ministro Soria ha sido la Comisión Nacional de Energía, CNE, que en su extenso informe critica la propuesta, su falta de transparencia y la premura con la que han tenido que analizar esta reforma tan importante.

Hasta en Europa están observando de forma contrariada la política energética que ha emprendido este gobierno.

Así que el ministro se encuentra muy sólo en su odisea eléctrica. Todavía está en sus manos cambiar esta reforma tan anacrónica. Mientras tanto nos tomamos “una relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”.

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